Paso total.

Me tienen ustedes anonadada. De verdad se lo digo. Y un poco hasta el orto. Si a mí me parece muy bien lo de su fanatismo con sus mondanguitos respectivos. Que la adoración es libre. Que a mí el mío me encanta, ojo. Pero que una cosa es que les flipe el suyo y otra la ojeriza que me traen con la coñocracia generalizada. Que si las mujeres trans no son mujeres. Que si las “teorías queers” nos invaden a través del 5G. Que si Judith Butler es en realidad la jefa reptiliana que viene directamente de Raticulín para obligarnos a ser amebas. JOOODER.

Os encantan los coños. Vale. Creo que ya nos hemos enterado todas. Hasta ahí más o menos lo entiendo. Pollas, mal. Coños, bien. Un poco binario para mi gusto, pero ok. Ah, que todos no. Vaaaale. Que si ese coño no se identifica plenamente con la identidad que le han puesto al nacer, no os mola. Ajá. Si no posee ocho apellidos caucásicos, le dejáis pasar pero ojo, sin montar jaleo. No vaya a ser que se crea con el derecho a hacer un feminismo diferente al nuestro. A echarnos en cara nuestros privilegios. Encima que  las sacamos de sus colonias super machistas y les enseñamos los valores güenos, los occidentales….

Os gustan los coños sin disforia de ningún tipo. Y cuanto más blanquitos mejor.

Si esto es el feminismo, me bajo. Me bajo pero ya. Y ya no es por el racismo que destilan cada 8 de marzo. O por su desprecio a las compañeras trans. Que también. Me bajo porque me aburren. Que se creen ustedes muy suyas, citando a la Simone por encima de sus posibilidades. Reinterpretando el capítulo de “biología” según les sale del higo.

Juzgan a las trabajadoras sexuales citando a la Beauvoir y parece que no se han leído en su vida el capítulo VIII: Prostitutas y hetairas. En él, La Simone lo dice clarito clarinete: “El matrimonio tiene como correlato inmediato la prostitución”. Si tan beauvarianas son, no se casen, carajo. Ni con damos ni con damas. Y menos me vengan con sus dramas románticos, que ya huele.

Ojo, que la Simone clasista y doña elevada era un rato. Y tontalculo un poco también. Que tenía a Violette Leduc enganchaíca perdida y va y se queda con el de la Náusea. Que hay que ser un poco gilipo, Simone. Que no estamos a lo que hay que estar y luego se nos pasa el turno de la vida. Ojo, que las comprendo. Han desplazado a Jesucristo por Simone. Que a ver, como venganza a la reinterpretación machuna del siglo II de los textos apócrifos me parece hasta bien. Pero al menos reconózcanlo. Y de paso, dejen en paz a las místicas.

Lo que ya me deja el culo torcido del tóh es su veneración a los machos de turno. O sea, denostan a las mujeres trans por una cuestión meramente testicular y van bailándole las aguas a cada señoro que se denomina feminista. Les hacen hasta coros. Les dejan hasta publicar y en ocasiones hasta se los follan. Yo es que alucino.

Para mí, ustedes no son TERF ni racistas. Simplemente, os falta vuelta y media. Mi fe absoluta en la reinserción me lleva a pensar que algún día caeréis del burro y os daréis cuenta de vuestros privilegios. Solo espero que no sea muy tarde.

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