Rumores del inminente naufragio.

Retomar y retocar.

El constante palpitar incesante de la duda. De aquella que reprueba y quizá aprueba cada una de las palabras que emanan de este cuerpo.

Acallado, tomado, silenciado.

La constatación de la envidia de hienas ajenas que, sin alcanzar la talla de Acteón, se atreven a contradecirme y denigrarme en versos pasivos.

Difieren, y puede que con razón, de mi sed intrépida por cuestionarlo todo. ¿Es correcto? ¿es honesto esto que revela mi prosa? ¿son estas premisas válidas, acaso mis hipótesis no vendrían más que a verificar relatos ya contrastados de autores pasados?

La duda altiva merodea incesante en cada sílaba.

Se nota que sabes escribir, diamante en bruto. Pero no te lo creas tanto, no olvides que te rechazamos.

Dudo. Cada sintonía se enturbia ante el miedo de aquellos que se aproximan como buitres, buscando entre los despojos de aquel cuerpo que ya fue un resquicio de venganza. Ardéis por adentraros en mi ser y haceros con cada partícula que me define.

Vuestra obsesión os obnubila hasta el punto de abrazar con vehemencia aquellas pieles de las que ya me he desprendido. Y os miro, entre cínica y perpleja, mientras deglutís vuestros intentos de anular a quién no es más que la sombra de un pasado.

Con gusto supuraría el error y os invitaría a redibujar el trazo sobre los nuevos surcos que delimitan mi sangre. Reconduciéndoos hasta mi caverna, mi sacro ser desde donde anularos.

Dándoos de comer y satisfaciendo vuestro narcisismo hasta que vuestro insaciable apetito falleciese.

Gotas de cicuta limando vuestros labios.

Tomad y bebed de mi sangre, que ella se adentre en lo más profundo de vuestras entrañas, deshaciéndolas y devolviéndome la voz usurpada. Conquista retomada a través del vehículo del despecho.

Venid y tomadme. Soy vuestra. Degustad cada partícula de mi ser hasta que la última de mis células se agarre a la bocanada purpúrea con la que pretendéis eliminarme.

Borradme. Matadme. Que yo volveré en los versos de aquellas que resisten y usurparé cada átomo desmembrado de vuestras ánimas turbadas por el odio.

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